El conocido como Puente Medieval o Puente de las Tenerías, situado sobre el río Bañuelos, constituye una de las construcciones históricas más singulares y evocadoras de la ciudad. Aunque su origen exacto se desconoce, su tipología y características arquitectónicas apuntan a una posible fundación medieval o bajomedieval, vinculada al desarrollo urbano, comercial e industrial de la villa durante la Baja Edad Media. A lo largo de su historia también ha recibido los nombres de Puente Romano y Puente de San Juan, este último por su proximidad a la antigua puerta homónima, hoy desaparecida, que daba acceso al recinto amurallado.
La denominación de “las Tenerías” procede de los antiguos talleres de curtidos instalados junto al río Bañuelos, actividades artesanales que acabaron dando nombre a todo el barrio. El puente conserva su característica silueta de perfil alomado, con un único arco de medio punto y una fábrica de piedra irregular fruto de las numerosas reparaciones realizadas tras las riadas de los siglos XVII y XVIII. En sus extremos presenta ensanchamientos laterales que actuaban como apartaderos, facilitando el cruce y la espera de carruajes en este estrecho paso histórico.