La Iglesia de San Nicolás de Bari, situada en el barrio de Sinovas, a 3 km del centro, constituye uno de los ejemplos más sobresalientes del patrimonio histórico-artístico de la Ribera del Duero. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, periodo del que aún se conservan la portada románica y parte de los muros originales. En el siglo XIV se levantó la robusta torre fortificada adosada a los pies del templo, mientras que durante el siglo XV se elevaron los muros y se construyó el extraordinario artesonado mudéjar policromado. Este conserva cerca de 160 figuras con escenas religiosas, caballeros, animales y seres fantásticos, reflejo de la iconografía medieval y una de las obras más relevantes del mudéjar castellano. Ya en el siglo XVI se añadió la cabecera renacentista y el retablo mayor romanista de Francisco de Logroño, promovidos por el obispo de Osma D. Pedro Álvarez Acosta, completando su configuración actual. En el interior también destacan la escalera y el púlpito, realizados en estuco hacia 1522 en estilo mudéjar por Sebastián de la Torre.
Declarada Bien de Interés Cultural en 1964, constituye hoy una visita imprescindible del turismo cultural burgalés.