Situado al norte de la ciudad, en el antiguo camino real hacia Burgos, junto a la Ermita de San Antón, este humilladero fue construido a finales del siglo XV en estilo gótico.
Está compuesto por cuatro pilares-contrafuertes realizados en piedra caliza, que absorben los empujes de la cubierta. Tras el derrumbe de la bóveda de crucería en el siglo XVI, el conjunto fue reformado incorporando un artesonado de estilo renacentista, lo que le confiere una interesante mezcla de elementos arquitectónicos de distintas épocas. En este proceso se mantuvieron las imágenes góticas del Cristo y la Virgen, a las que se añadió una nueva columna renacentista, que refleja de la evolución artística del momento.
Tras su deterioro por el paso del tiempo, el humilladero fue finalmente reconstruido en 1982, recuperando su valor histórico y convirtiéndolo de nuevo, en un elemento singular del patrimonio local en el acceso a la ciudad.