Constituye uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura popular castellana tradicional. Su importancia es tal que fue seleccionada como modelo para ser reproducida a escala real en el Pueblo Español de Barcelona con motivo de la Exposición Internacional de 1929. Este recinto fue un proyecto impulsado para la exposición con el objetivo de reunir en un solo espacio las arquitecturas más representativas de toda España, recreando calles, plazas y edificios emblemáticos como síntesis del patrimonio arquitectónico del país.
Se trata de un edificio de dos plantas que combina un soportal inferior sostenido por pilares de piedra, realizados en el siglo XVIII, con una estructura superior residencial en la que sobresale una amplia balconada corrida de madera. Esta disposición refleja la funcionalidad de este tipo de construcciones, donde la planta baja estaba destinada históricamente a actividades comerciales protegidas del clima, mientras que las viviendas se situaban en los pisos superiores. La combinación de piedra y madera aporta al conjunto un notable valor estético y constructivo, representando fielmente las técnicas constructivas tradicionales de la zona.