Situada junto a la margen derecha del río Bañuelos, en pleno Camino Real hacia Burgos, esta histórica fuente constituye un valioso testimonio de las infraestructuras hidráulicas tradicionales. Desde época incierta existió en este enclave un manantial natural que abastecía a viajeros y habitantes. En el año 1553, una carreta dañó accidentalmente la fuente original, lo que motivó su reconstrucción.
Fue entonces cuando el corregidor D. García Álvarez de Toledo impulsó una notable obra pública que no solo restauró la fuente, sino que añadió un lavadero y dos pilones destinados como abrevadero para el ganado, reforzando así su utilidad social y económica. La inversión alcanzó los 30.000 maravedíes, una cantidad considerable en su tiempo, reflejo de la relevancia del proyecto.
Como testimonio de estas actuaciones, el corregidor ordenó instalar una placa conmemorativa que aún hoy puede contemplarse, cuya inscripción detalla las mejoras realizadas durante su mandato. La fuente fue restaurada en diferentes ocasiones, la última en 1982, adquiriendo el aspecto actual. Algunas fuentes señalan, además, que el nombre de Minaya podría tener su origen en el compañero del Cid, Álvar Fáñez de Minaya, añadiendo un interesante matiz legendario a su historia.