La presa del río Bañuelos, se encuentra ubicada junto al histórico Puente de Fuenteminaya , muy cerca ya de la desembocadura del río en el Duero. Este pequeño azud permitía desviar el agua hacia un antiguo molino harinero, cuyos restos todavía pueden apreciarse en la margen del río.
La existencia del molino está documentada al menos desde mediados del siglo XVIII, apareciendo citado en el Catastro de Ensenada de 1753 como un molino de dos ruedas harineras sobre el río Bañuelos. Posteriormente, la instalación pudo funcionar también como batán para el tratamiento de tejidos, reflejando la importancia que tuvo la actividad molinera en la economía tradicional arandina. Según testimonios locales, el molino continuó funcionando hasta bien entrado el siglo XX.
El entorno conserva además elementos vinculados a esta actividad, como el antiguo caz pétreo utilizado para conducir el agua, integrado en un paisaje fluvial de gran valor ambiental. La recuperación paisajística de la ribera ha permitido poner en valor este espacio, muy próximo al puente medieval de Fuenteminaya y al tradicional alfar ribereño, configurando uno de los rincones históricos más singulares del río Bañuelos.