Situada en la calle de las Boticas, esta bodega destaca por una característica poco habitual dentro de la arquitectura subterránea tradicional de la villa: su acceso se realiza desde el interior de la manzana de la vivienda. Lo más frecuente era que las bodegas contasen con una entrada directa desde la calle o desde el portal de la casa, donde una escalera conducía a la vivienda y otra descendía a la galería subterránea. En este caso, sin embargo, la escalera arranca desde un espacio interior, configurando una solución singular. En la zona de entrada conserva, además, una destacada colección de aperos, herramientas y útiles tradicionales necesarios para la labranza.
Su configuración actual es el resultado de la unión de dos bodegas originalmente independientes que, debido a su proximidad, terminaron integrándose en un único conjunto. Este proceso está relacionado con el abandono de numerosas bodegas tras la crisis de la filoxera, cuando muchas galerías fueron colmatadas para evitar hundimientos. Las posteriores labores de recuperación permitieron redescubrir y conectar espacios cercanos, dando lugar en este caso a un recorrido prácticamente circular, poco frecuente dentro del conjunto bodeguero de la localidad.
En esta bodega tiene su sede la Peña de La Amistad, fundada en 1977.