La bodega conocida como la Manca, pertenece a la Peña el Alboroto fundada en 1974, y se ubica en la calle Ricaposada, situada a extramuros de la villa. Uno de los rasgos más singulares de las bodegas arandinas es su conexión entre sí mediante estrechos pasillos, cuya longitud varía según la ubicación de la bodega contigua. Gracias a estas uniones, hoy es posible acceder a espacios que durante años permanecieron ocultos.
Este es el caso de La Manca, donde una única escalera conduce a lo que en otro tiempo fueron distintas bodegas independientes, cuyos accesos originales se han perdido con el paso del tiempo. Durante el recorrido, el visitante puede explorar no solo la zona conocida como Frente la Manca, sino también antiguas bodegas como Conde Adanero y El Tejadillo, integradas ahora en un mismo conjunto. El resultado es un itinerario subterráneo amplio y sorprendente, donde se alternan zonas excavadas sin arcos, en los que aún se aprecian las marcas de picar, arcos de piedra con arcos de ladrillo del siglo XVIII y diversas soluciones constructivas de refuerzo añadidas en la segunda mitad del siglo XX.